¿Por qué te encantará esta receta?
Te voy a contar un secreto: cuando dejé de consumir azúcar hace un año, pensé que tendría que despedirme de los postres para siempre. Pero no fue así. Un día, entre el aroma de una manzana rallada y el color alegre de una zanahoria recién pelada, nació este pastel sin harina, sin azúcar y lleno de vida: ¡Avena, manzana y zanahorias! ¡No consumo azúcar hace un año! Sin harina.
Es un pastel que huele a hogar, a tardes de lluvia y a desayuno saludable. Cada bocado es suave, húmedo y naturalmente dulce, gracias a las frutas y a ese toque de albaricoques y pasas que nos regala la naturaleza.
Lo mejor es que no necesitas ser chef. Solo ganas de consentirte con algo delicioso y 100 % natural. Este pastel es perfecto para quienes buscan recetas sin azúcar, sin harina y sin remordimientos. Ideal para disfrutar con un café, con tu abuela, con tus hijos o contigo misma un domingo tranquilo.
Ingredientes 🥕🍏
Aquí tienes todo lo que necesitas para preparar este pastel lleno de fibra, energía y sabor:
-
1 manzana rallada (verde o roja, la que más te guste)
-
1 taza (240 ml) de leche, puede ser vegetal (de avena, almendra o coco) o leche de vaca
-
9 albaricoques secos, remojados en agua caliente y picados
-
2 cucharadas de aceite de oliva (también puedes usar aceite de coco)
-
3 huevos
-
4 cucharadas de stevia o el endulzante natural de tu preferencia
-
4 cucharadas de pasas, previamente remojadas
-
1 zanahoria rallada
-
2 tazas (200 g) de avena (entera o molida, según la textura que prefieras)
-
1 cucharadita de polvo de hornear
-
Unas gotas de esencia de vainilla
🌿 Notas sobre los ingredientes
-
Si prefieres un pastel vegano, reemplaza los huevos por 3 cucharadas de linaza molida mezcladas con 9 cucharadas de agua.
-
Puedes usar miel de agave o dátiles triturados en lugar de stevia si prefieres un dulzor más frutal.
-
La avena puedes procesarla unos segundos si quieres un resultado más suave, como bizcocho.
Preparación paso a paso 👩🍳
Esta receta es tan sencilla que en menos de 15 minutos tendrás la mezcla lista para el horno.
1. Prepara la base seca
En un recipiente amplio, coloca las 2 tazas de avena y mezcla con el polvo de hornear. Este paso ayuda a distribuir el leudante de forma uniforme, logrando un pastel más esponjoso.
2. Integra los ingredientes húmedos
Agrega la leche, la zanahoria rallada, la manzana rallada, los albaricoques picados, las pasas, los huevos, la vainilla, la stevia y el aceite de oliva.
Remueve con una cuchara grande o una espátula hasta que todo se combine. No necesitas batidora: el encanto de este pastel es su textura rústica y casera.
💡 Truco de la abuela: deja reposar la mezcla 5 minutos antes de hornear. La avena absorberá un poco de líquido y el resultado será más húmedo y compacto.
3. Hornea con cariño
Vierte la mezcla en un molde de unos 18 cm, engrasado o cubierto con papel de hornear.
Hornea a 180 °C durante 45 a 50 minutos, hasta que esté dorado por encima y firme al tacto.
Un palillo debe salir limpio al pinchar el centro.
4. Deja enfriar (aunque cueste esperar 😋)
Una vez listo, saca el pastel del horno y déjalo enfriar sobre una rejilla. Este paso es importante: si lo cortas en caliente, puede desmoronarse un poco.
Consejos para servir y conservar 🍽️
-
Sirve tibio o frío. Tibio tiene una textura más suave, pero frío concentra mejor el dulzor natural de las frutas.
-
Acompáñalo con: yogur natural, crema de cacahuate o una taza de té de canela.
-
Guárdalo en refrigeración en un recipiente hermético hasta por 5 días. Si lo prefieres más duradero, puedes congelarlo en rebanadas individuales y calentarlas en microondas o sartén cuando quieras.
🧁 Consejo extra: espolvorea un poco de canela o coco rallado antes de hornear para un toque aromático irresistible.
Notas útiles y variaciones 🌈
Esta receta de ¡Avena, manzana y zanahorias! ¡No consumo azúcar hace un año! Sin harina se presta a mil versiones, dependiendo de tus gustos o necesidades alimenticias.
-
Versión vegana: sustituye los huevos por linaza o chía hidratada.
-
Sin gluten: usa avena certificada libre de gluten.
-
Más crujiente: agrega nueces picadas o semillas de girasol.
-
Más tropical: añade coco rallado o trocitos de piña natural.
-
Versión infantil: usa puré de plátano maduro para endulzar y evita los albaricoques si los niños son pequeños.
Cada variación mantiene el espíritu de la receta: natural, sencilla y sin azúcar refinada.
Preguntas frecuentes (FAQs) ❓
1. ¿Puedo usar avena instantánea?
Sí, pero la textura será un poco más suave y menos rústica. La avena tradicional da mejor resultado.
2. ¿Puedo usar solo un tipo de fruta seca?
Claro. Si no tienes albaricoques, usa solo pasas o dátiles picados. Lo importante es mantener la proporción de dulzor natural.
3. ¿Puedo hacerlo sin horno?
Sí, puedes cocinarlo en sartén con tapa a fuego muy bajo durante 35–40 minutos, volteando con cuidado a la mitad. Queda como un panqué casero.
4. ¿Qué tipo de leche es mejor?
La leche de avena o almendra combina muy bien con los sabores frutales, pero la leche entera da una textura más cremosa.
5. ¿Se puede preparar sin endulzante añadido?
Por supuesto. Si usas frutas bien maduras (manzana roja, plátano o dátiles), puedes omitir la stevia completamente.
Información nutricional 💪
Este pastel de ¡Avena, manzana y zanahorias! ¡No consumo azúcar hace un año! Sin harina es una opción ligera, energética y rica en fibra.
-
Avena: fuente de energía de liberación lenta y buena para la digestión.
-
Zanahoria y manzana: ricas en antioxidantes, vitamina A y fibra soluble.
-
Sin azúcar refinada: ideal para quienes cuidan sus niveles de glucosa o siguen una alimentación más natural.
-
Aceite de oliva: aporta grasas saludables para el corazón.
Aporta saciedad sin pesadez, lo que lo hace perfecto como desayuno, merienda o colación post-entrenamiento.
Conclusión: un pastel que nutre cuerpo y alma 🍎✨
Preparar este pastel de ¡Avena, manzana y zanahorias! ¡No consumo azúcar hace un año! Sin harina es más que cocinar: es un acto de amor. Amor por ti, por tu cuerpo y por el placer de disfrutar sin culpa.
No hay mejor sensación que sacar del horno algo que huele a hogar y saber que cada ingrediente tiene un propósito saludable. Es un recordatorio de que comer bien no es renunciar, sino elegir con conciencia.
Así que anímate. Toma tu rallador, tus frutas, tu avena… y haz magia.
Comparte esta receta con tus seres queridos o en tus redes sociales —quizá inspires a alguien más a descubrir que comer sin azúcar ni harina puede ser igual de delicioso. 💛
Y si la preparas, ¡cuéntame cómo te quedó! No hay nada más bonito que ver cómo una receta sencilla se convierte en tradición.